Reflexiones de Navidad




Queridos amigos:

Ya están próximas las fechas de Navidad y siempre nos hacen reflexionar queriendo cambiar en unos días todos nuestros propósitos y acciones, pero en realidad tenemos mucha facilidad para olvidar estos buenos pensamientos que desgraciadamente no llegamos a cumplir. Sería bueno que una vez leída la reflexión que os regalo a continuación nos haga cambiar un poco o por lo menos intentarlo.

Lo leí hace tiempo y me pareció que plasma la realidad que vivimos hoy en día, espero que os guste y disfrutarlo.


Navidad, palabra que engloba alegría, reconciliación, paz, amor. Eso es la verdadera Navidad.

Miro a mi alrededor y veo al mundo enloquecer por la preocupación de la Navidad, y pienso:

¿Cuándo perdimos el verdadero sentido
de lo que es la Navidad? ¿En qué momento nos desviamos de esa maravillosa energía?

El mes de Diciembre siempre ha tenido la connotación amorosa, la representación del renacer del ser, inmutable y sereno, pero el individuo humano se ha dado a la tarea de hacer de este tiempo un tiempo de mercadeo, de peso, de conflicto, de tristeza, de dolor por no poder dar a los míos una representación de mi afecto.

Realmente esto no es así.
El amor se entrega a través de un abrazo, de un beso, de una caricia.
Nosotros hemos etiquetado el amor en una joya, en un vestido, en un juguete...es por ello que la Navidad ha perdido su sentido.

La unión familiar no se expresa de la manera adecuada. Estamos en unión pero no lo estamos.

Nuestros niños tienen los juguetes,
pero no tienen los padres, que jueguen con ellos, porque están ocupados en sus conversaciones de adultos. Los niños se meten en sus mundos de juegos y sus padres en sus mundos de adultos y la familia va tomando una connotación, de tú en tu mundo y yo en el mío.
Una separación, una división.

Creemos mantener una vida perfecta y en el momento menos oportuno nos damos cuenta que ya no tenemos nada, que estábamos caminando solos en la vía, que los demás se quedaron atrás o yo me quedé atrás.

El egoísmo es el que marca el sendero. Todo esto es parte del deterioro de nosotros mismos.

Vinimos a un mundo a crearlo en amor y,
nos hemos perdido en una destrucción de valores.

No existe el respeto de los espacios entre nosotros, la libertad se ha confundido y el niño se siente abandonado
y recurre a algo que llene su tiempo.

Levanta tu mirada al cielo y observa las nubes pasar con la brisa, siente la brisa mover tus cabellos, observa el verdor de las montañas, el color de las flores, el aroma de la tierra mojada, el baile de los árboles con la brisa, la roca que a pesar que no se mueve, se hace sentir.

Todo esto nos lo dieron para cuidarlo.
Y nosotros ¿Qué estamos haciendo con ellos?. Somos ciegos hasta que vemos que en el plan humano nada vale la pena hacer sino hace al hombre.

¿Por qué construir ciudades gloriosas, si el hombre mismo sin construirse queda? En vano construimos el mundo, si el constructor no es construido.

¿De qué nos valen centros comerciales hermosos, si nuestros hijos están derrumbándose ante las drogas, el alcohol y los videos juegos?

¿De qué nos vale desarrollo si en nuestros corazones nos endurecemos y dejamos de percibir la belleza del amor
y la unión familiar?

Los grandes líderes, son los que entienden, que su responsabilidad número uno, es con su propia disciplina y desarrollo personal. Si no te diriges a ti mismo no podrás dirigir a los demás. Nadie puede llevar a otros más allá de lo que se ha podido llevar a sí mismo.

No trates de decirle a tu hijo, que no consuma licor, si tú tienes un vaso en la mano. No trates de sacarlo de las drogas, con un cigarrillo en tu boca. Da el ejemplo.

Que esta Navidad sea tu propósito el comenzar a construir una verdadera familia.

Que el tiempo sea compartido,
entre tus responsabilidades laborales y la responsabilidad de tu hogar.

Que tu vida deje de ser tan monótona, fría y se llene de paz y calor
a través del amor incondicional a los tuyos y a los que te rodean.

Es mi intención que en esta Navidad todo aquel que necesite el amor le sea entregado a través de un abrazo y un beso, que no se quede ningún niño, sin el amor de sus padres.

Reconcíliate contigo mismo, entrégate y sé como realmente eres:
Esencia pura de amor divino.

Un beso para todos, os quiero
María.


10 comentarios:

Navegante Del Alma dijo...

Tenés esa característica bondad en la palabra que hace sentirse bien al que te lee.
Coincido con vos en mucho de lo que decís, asi deben ser estas cuestiones.
Te dejo muchos besos, felicidades...

DAPHNE dijo...

Bellas palabras tesoro . Eres todo corazón . Besitos .

Cele dijo...

Cuanta razon tienes Maria. Seria mejor que tubiesemos mas dialogo, mas amor, mas respeto, mas tiempo libre para nuestros hijos, para sus juegos, para sus miedos, para compartir su mundo.
Y tambien para nuestros mayores, los grandes olvidados, esos que lo dieron todo por nosotros y se sienten solos. Por que desaprovechamos nuestro tiempo en cosas que no merecen la pena y nos olvidamos de lo realmente importante? Un beso y gran abrazo

Sandra dijo...

Un abrazo cálido lleno de mucha luz para ti y una muy buena FELIZ NAVIDAD. Aprovecha el tiempo, que es oro, con los tuyos, aunque no hace falta que sean fechas señaladas, lo podemos hacer cualquier día del año. Un beso desde mi rinconcito.

KUBAN dijo...

Particularmente no creo en la navidad por lo manipulada que esta celebración, sin embargo el mensaje que aquí nos das es magnífico. Un abrazo.

Maria dijo...

Querido Navegante: Muchisimas gracias por tu bello comentario y me alegro que te sientas bien al leer estos escritos, eso me hace feliz.
Un abrazo y FELIZ NAVIDAD.

Maria dijo...

Querida Daphne: Muchas gracias me haceis emocionar de verdad.
Un besito.

Maria dijo...

Querida Cele: Muchas gracias y llevas razón el dialogo es tan importante que no le damos importancia, pero cuantas cosas cambiarían.
Un beso preciosa.

Maria dijo...

Querida Sandra: Muchas gracias guapisima, te deseo lo mismo que disfrutes a lado de los tuyos y muchas felicidades.
Un beso.

Maria dijo...

Querido Kuban, Muchas gracias por tu comentario y respeto el que no creas en la Navidad pero no obstante quiero desearte muchas felicidades y que sigas escribiendo esas maravillas.
Un beso.