Cuentos de María


Hace ya mucho tiempo, aún era una niña, recuerdo con claridad que los tiempos no eran de bonanza pero la felicidad reinaba en los muros de mi casa, con lo poco que contábamos era suficiente para mantener a mi familia unida.

Los sueños que teníamos con tan pocos recursos eran grandiosos y las pequeñas cosas hacían dibujar una sonrisa en nuestros rostros, el esfuerzo de mis padres por sacar a una familia adelante con un pequeño sueldo y muchas horas de trabajo se veía recompensado por el espíritu familiar dentro del hogar.

Han pasado los años y la infancia desaparece y con ella los sueños, aunque a veces sin querer esa niñez que se encuentra dormida en el corazón despierta y la memoria retrocede para volver a imaginar.

Muchas veces, miro al cielo por la noche, miles de estrellas brillantes lo adornan y siempre he pensando qué se sentirá sentada en una de ellas viendo el mundo desde arriba y como soñar no tiene edad, os invito a que me acompañéis en esta pequeña historia.

EL LUCERO DE MAMA

Una niña de cabello oscuro y ondulado, con ojos del color del mar y su cara redonda, sonrosada y llena de alegría, a menudo se asomaba a la ventana, cerraba sus ojos y trataba de llegar a su estrella preferida a la que ella había bautizado como "el lucero de mamá" era resplandeciente, más bella que las demás, siempre unida a una impresionante bandeja de plata que a veces era inmesa y otras desaparecía para volver a crecer tan luminosa.


Un día sin saber cómo allí estaba sentada en su estrella, rodeada de nubes de algodón de distintos colores y preciosas mariposas que se posaban en sus manos. Por fin podía divisar el mundo desde lo alto del universo y pedir todos los deseos para hacer feliz a los demás y al mismo tiempo serlo ella misma.

Los deseos eran tan fuertes que se agolpaban en su pequeña cabeza y no sabía como empezar a pedirlos ni en que orden, pero de repente una luz brillante y blanca se le fue acercando poco a poco. Asombrada y sin poder parpadear vio a su lado una hermosa figura de ojos radiantes y sonrisa resplandeciente, la niña un poco asustada se acurrucó en su estrella y se tapó los ojos cuando una melódica voz le dijo -No te inquietes estoy aquí para ayudarte y hacerte cumplir tus sueños, todas las noches te veo asomada a tu ventana y ahora tienes la oportunidad de realizarlos- -¿Como te llamas?- le preguntó la niña, -Luna- le contestó, entre las dos surgió la magia y ya más tranquila la chiquilla comenzó con sus deseos, -espera- le dijo la Luna -no todos podrás pedirlos pero sí los que creas más importantes y los que consideres que a lo largo de tu vida te reportarán bienestar- y ella le contestó -de acuerdo, iré paso a paso-

"Amor, familia, amistad, paz y humildad".

-¿Ya está?- -¿sólo eso deseas?- preguntó la Luna, son pocos deseos. La niña le contestó -pocos no, tú me has dicho que fueran importantes y para mí éstos lo son, verás porque:

-En la familia recibes y das amor, por lo tanto aprendes a amar, creces en la paz de un hogar y te enseñan humildad y posteriormente cuando sales al exterior recibes y das amistad con las reglas de un hogar feliz-.

-Interesante- dijo la Luna, -entonces ya estás preparada para bajar a tu mundo y ponerlo en práctica y recuerda que el lucero de mamá dónde estás sentada siempre te guiará y cuando lo necesites sólo tendrás que mirar al cielo porque estará acompañándome para ayudarte-

La niña, abrió sus ojos y como de costumbre postrada en su ventana supo que cuando creciera tendría que llevar esas reglas en el libro de su vida y sin duda hoy ya convertida en mujer esos sueños que tenía y que en la actualidad sigo teniendo me han ayudado para trazar el camino.

Amigos, no hay nada más gratificante que amar a los demás y hacer feliz a las personas que tenemos más cerca, decirles que las quieres, porque cada día que pasa es un día que no vuelve, mostrarse con humildad, entregar nuestra amistad sin esperar un favor y sobre todo fomentar la paz porque todos, aunque no lo parezca, somos iguales vistos desde el "lucero de mamá".

Un beso para todos, os quiero
María

2 comentarios:

lelahel dijo...

Que linda historia mi amor. Y que lindos sueños. Te quiero mi mariposa :)

Maria dijo...

Muchas gracias cariño, me alegro que te haya gustado, hacía tiempo que quería escribirlo. Te quiero muchos besos.